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Hurto de rejas de sumideros y bocas de registro

 

 

CHAU a las bocas de Tormenta

Si...ya se que no es gracioso...pero si no nos reímos...que nos queda? 

Ahora también se roban las rejas de hierro de las bocas de tormenta 

Se cree que los ladrones venden las tapas en fundiciones, donde obtienen unos 25 pesos por cada una. El Gobierno de la Ciudad dice que le cuesta reponerlas, porque le cobran 16 veces más. El delito es hurto simple, con una pena excarcelable. 


Primero fueron los cables de teléfono para vender el cobre. Después se agregaron los semáforos y las tapas de aluminio que protegen el tablero del circuito eléctrico. Ahora le tocó el turno a las rejas de hierro que cubren las bocas de tormenta. Desde febrero fueron robadas más de 500, en distintos barrios de la ciudad. La semana pasada —dijeron en el Gobierno porteño— marcó el pico máximo de estos pequeños saqueos urbanos. 

"Las primeras faltantes las detectamos en Lugano y Villa Soldati, pero en las últimas semanas se extendieron a otros barrios como Devoto y Palermo", contó a Clarín Fernando Mazzitelli, director general adjunto de Hidráulica del Gobierno porteño. 

¿Para qué se las roban? Para venderlas como hierro. 

Los funcionarios ven que el problema es un negocio redondo para ladrones y reducidores. Y una tendencia que crece de la mano de la crisis económica. La devaluación, además, hizo que los precios de los metales se dispararan y que los robos de las tapas de los sumideros aumentasen al compás del precio del hierro. 

Según algunas fundiciones del conurbano consultadas por Clarín, el kilo de hierro fundido se está pagando alrededor de un peso. El resto es cuestión de la más simple matemática: los 25 kilos de cada reja robada se transforman en 25 pesos. 
Por otro lado, esas rejas parecen ser demasiado vulnerables. Y no presentan resistencia a los robos porque simplemente están apoyadas sobre los marcos de hierro, sin estar abulonadas, ni atornilladas a nada. "Basta ir con dos ganchos y sacarlos", admitió un funcionario de la Dirección de Hidráulica. Eso constituye un delito excarcelable: el hurto simple, que tiene una condena de un mes a dos años de prisión. 

Las primeras rejas que empezaron a desaparecer estaban ubicadas en calles de la zona sur de la ciudad: Lugano, Soldati, Pompeya, Parque Patricios. Pero en las últimas semanas, los robos se extendieron a distintos lugares de la ciudad como Flores, Liniers, Caballito, Parque Chacabuco, San Telmo. Y fueron los vecinos quienes denunciaron esos hechos. Los propios vecinos, además, fueron los encargados de tapar los agujeros con neumáticos o maderas, para evitar accidentes. 

Es que la falta de presupuesto para obras públicas —aceptaron en el Gobierno porteño— hace que las rejas robadas no puedan reponerse. En algunos casos, Clarín pudo constatar que la Comuna sólo se limitó a poner unas tablas sobre las alcantarillas para cubrir el hueco. 

Las reposiciones siempre se hicieron por licitación. Pero eso, con la devaluación, se complicó bastante. "Con la ley de convertibilidad, podíamos reponerlos sin mayores costos, pero ahora los materiales aumentaron entre un 80 y un 100 por ciento. Hace un año hacer una de estas rejas costaba más o menos 200 pesos, ahora tendríamos que pagar el doble", explicó Mazzitelli. Y plata no hay. 

Por eso, la Dirección de Hidráulica envió un proyecto de ley a la Legislatura porteña para aprobar mayores costos y hacer frente a esta situación que se plantea como "una nueva emergencia" que podría tener un alcance bastante costoso si se tiene en cuenta que en toda la ciudad hay 27.000 sumideros y que cada uno tiene, al menos, 2 rejas. 

Una de las cosas que llaman la atención es que en algunos lugares donde se produjeron estos robos, sólo se llevaron una reja cuando hay tres o más. En la Dirección de Hidráulica dijeron que esto se podría deber a que se llevan la reja que está más floja, generalmente la que se suele sacar para limpiar los sumideros. Las otras, aunque también están puestas directamente sobre los marcos de hierro, están como "selladas" por la suciedad y el óxido. 

Ni los funcionarios ni la Policía arriesgan a darles una cara a estos robos hormiga. Aunque al principio las sospechas recayeron en los cartoneros, enseguida se desechó está posibilidad. Los vecinos que pudieron ver cuando se sacaba algunas de estas rejas, dieron algunas pistas: dijeron que eran personas vestidas como si fueran municipales y que argumentaron que estaban haciendo mantenimiento. Muchos, además, contaron que habían escuchado ruidos de cadenas las noches en que las tapas fueron robadas. 

Pero también existe una versión que dice que las tapas son robadas por gente que va en un "micro viejo y anaranjado", como los escolares. Ese colectivo tendría un agujero en el piso y desde ahí, a través de un malacate, engancharían y levantarían las rejas. Aunque la versión llegó a los funcionarios, nadie tiene más datos concretos sobre esa denuncia. 

Como sea, en el gobierno porteño se trazaron dos objetivos. Uno, a mediano plazo, es fabricar unos ganchos de seguridad para "atar" la reja. Así, cuando se limpien los sumideros, éstas se podrían levantar pero quedarían siempre fijas al marco. No como ahora, que se sacan completas. A largo plazo, se piensa en la posibilidad de ir reemplazando las rejas que faltan con un nuevo material de "fundición nodular". "Es un material de una aleación especial que funde a 900 grados. Eso lo convertiría en más difícil de vender y, por lo tanto, no lo robarían tanto", explicó el director de Hidráulica. 



extraído de : http://megadeth.metalusa.com/viewthread.php?tid=6864

 

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